La relación entre la lotería y la hacienda pública es de hace muchos años. Se remonta a los orígenes de este juego tan popular entre los españoles y en el mundo entero.

Se habla que los primeros en regular la lotería fueron los italianos en el año de 1448 con la implantación del Loto. Sin embargo, se cree que la primera lotería estatal surgió en el año 1520 en Francia, convirtiéndose en una importante fuente de ingresos para el Estado.

A partir de entonces se crearon numerosas loterías privadas, extendiéndose a todos los países y teniendo una trayectoria muy variada ya que era prohibida, autorizada o protegida según el talante o las necesidades de los que regían los destinos de los países. Básicamente la lotería financió guerras, gobiernos, revueltas, burocracia pero también progreso gracias al impuesto que de este juego se destinaba a la hacienda pública.

Desde el siglo XVIII se celebraban en España rifas y otras formas de juegos dirigidas a obtener ingresos para sufragar gastos adicionales. Pero fue hacia 1763 cuando se formó la denominada Lotería Primitiva, cuyo primer sorteo oficial fue el 10 de diciembre. Allí se recaudaron 187.500 reales, de los que 133.600 fueron para la hacienda pública. Es decir, el ganador del primer premio de ese entonces solo recibió la cantidad de 53.900 reales.

Con la Guerra de la Independencia no sólo no se acabó con la lotería primitiva sino que se creó otra nueva, con el nombre de Lotería Moderna. La diferencia con la Primitiva estuvo en que el Estado se reservaba el 25% del importe total de los Billetes. Su  primer sorteo se celebró en Cádiz el cuatro de marzo de 1812. No obstante, fue en  1937, en plena Guerra Civil, cuando se reorganiza y regula jurídicamente la Lotería Nacional y los impuestos que de ella se derivan.

En España, en estos momentos y desde el 2013, el Estado aplica un gravamen del 20% sobre todos los premios de loterías superiores a los 2.500 euros. De esta forma, si nos toca el Gordo, cuyo importe es de 400.000 euros al décimo, se rebajarían hasta 320.500 euros, tras pagar a Hacienda. 

Es importante saber que el impuesto se paga de forma individual por cada  décimo, fracción o cupón de lotería o apuesta y que es en el momento de obtener el premio, cuando  la entidad pagadora debe realizar una retención del 20% de la cantidad sujeta a tributación, es decir, de  la cantidad premiada menos los 2.500 euros exentos.

En caso de las  personas residentes en España, esta retención coincide con el impuesto a pagar,  por lo que el ganador ya recibe la cantidad libre de impuestos.

Como dice Hacienda Pública: “impuesto retenido, impuesto pagado”.

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