Año 2015

Se trata de un inmigrante senegalés, de 35 años, que se llevó US$ 440 mil en el año 2015, en la localidad de Roquetas de Mar, donde este inmigrante trabajaba como peón en los invernaderos de hortalizas. En entrevista para el periódico local señaló que “No puedo creerlo, si les dijera que no tenía ni cinco euros».

Noelia Lázaro, la periodista que entrevistó al senegalés para el diario local «La voz de Almería», cuenta que Ngame, no podía contener su alegría. Había llegado a España por mar y casi pierde la vida en la travesía. Comentó que se encontraba en el país desde había 8 años y que había estado radicado en Tenerife antes de llegar a Roquetas del Mar, localidad donde se aglomeran decenas de miles de hectáreas de invernaderos y donde los inmigrantes son una mano de obra barata, aún más si son clandestinos o ilegales.

Lázaro relata cómo fue la llegada de Ngame al país “Llegamos al archipiélago de Canarias, con mi mujer a bordo de una de esas precarias embarcaciones que en España llaman pateras. Estábamos 65 personas en aquella patera y gracias a los españoles estamos aquí, ellos nos salvaron cuando ya estábamos dentro del mar, después de naufragar”, explicó.

Lázaro describe que después de la llegada a España, como  sucede con la mayoría de los inmigrantes, la vida se  le volvió muy dura a este senegalés, primero porque se encontraba en un país que no conocía bien,  encadenando empleos temporales en los invernaderos de las explotaciones agrícolas hasta encontrarse sin trabajo. Fue entonces cuando decidió apostar lo que le quedaba, con tanta fuerza, que terminó ganando.

Es innegable que a Ngame, senegalés de 35 años e inmigrante junto a su mujer, la Lotería de la Navidad le cambió la vida y más que la vida, su mundo.

Como esta historia hay muchas otras donde la Lotería de la Navidad resulta tan maravillosa que es capaz de cambiarle la vida a una persona en un segundo; ese segundo vital cuando desde la desesperanza de un momento, desde una situación difícil, de una condición económica o humana de minusvalía, nos sonríe la suerte y es entonces cuando por ese azar, nos cambia la vida para bien, para tener y dar oportunidad de reconstruirnos y seguir adelante, con la fuerza, la fe y la tranquilidad de quienes tienen una segunda y hasta una tercera oportunidad para sí y para hacer de su existencia, un motivo de trascendencia.

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